CÓDIGO TÉCNICO DE LA EDIFICACIÓN (CTE)
Real Decreto 314/2006 por el que se aprueba el Código Técnico de la Edificación. Texto refundido con modificaciones del RD 1371/2007, de 19 de octubre, y corrección de errores del BOE de 25 de enero de 2008 (BOE 25/01/2008)
El cambio climático viene siendo una realidad, los científicos (IPCC, ONU) fueron los primeros que pusieron en evidencia las consecuencias (calentamiento global, efecto invernadero, agotamiento recursos renovables), desde la incorporación de la problemática a las políticas mundiales (convenio marco, protocolo de Kyoto,) y principalmente desde la postura Europea (club de Roma, carta de Aalborg, conferencia de Bonn, informe Stern), se han extendido los efectos en los ámbitos socioeconómicos.
El modelo energético vigente es sin duda el principal eje abordable, actualmente basado en el consumo de combustibles fósiles (el mayor porcentaje de electricidad y de producción de calor viene de combustión fósil) con su respectivo impacto (emisiones de rendimiento productivo, transporte y rendimiento en uso) y sin limitación de la demanda energética.
El sector de la edificación representa cerca de un 40% de las emisiones globales a efecto invernadero y resultan ser el sector menos concienciado y donde menos se ha actuado estas ultimas decadas. La unión europea exige de sus miembros una mejor adecuación a los nuevos reglamentos y ordenanzas que introducen importantes cambios en el sector de la construcción, cambios tecnologicos y de conciencia.
La entrada en vigor del CTE es la contribución de España en este sentido y un primer paso hacia una mayor sostenibilidad. Puede o debe ser reforzado con una visión global de cada proyecto y una actuación integral que garantiza todavía una mayor disminución de los impactos ambientales. Las dos premisas de actuación son la “calidad de la energía” y la “eficiencia energética”.
El nuevo código técnico de la edificación refuerza la tendencia mundial hacia la sostenibilidad. Para realizar una perfecta adecuación de todos los parámetros del CTE se debe de haber una visión global de los proyectos y darle soluciones integradas donde las necesidades de salubridad imponen sistemas que son complementarios a los criterios de limitación de la demanda energética o de reducción del ruido. El valor ecológico es un valor de confort.
El paso siguiente y que garantizaría un control de todos los parámetros ecológicos de un proyecto es el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) que permite valorar a través de 4 categorías de impactos (Salud humana, Calentamiento global, Equilibrio de los ecosistemas, agotamiento de recursos naturales y 14 sub-categorías) el efecto de un objeto sobre el medio ambiente durante todo su ciclo de vida desde su fase de producción, por su uso (y consumo energético) y hasta su final de vida.
Las metodologías de comprobación de los criterios de eficiencia energética, ACV y otras exigencias del CTE son todavía poco desarrolladas y abren nuevas perspectivas de trabajo en la arquitectura asociando desde el diseño (anteproyecto), de manera fundamental y definitiva, la figura del ingeniero industrial con la del arquitecto. De aquí en adelante no se podrá diseñar proyectos arquitectónicos sin una mayor y fuerte sintonía entre ingeniería y arquitectura.















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